
Las Flores de Cannabis Debutan en las Farmacias Colombianas: lo Bueno, lo Malo y lo Feo
Cuando la Ley 1787/2016 fue promulgada, inversionistas internacionales y pequeños cultivadores estaban ansiosos por tomar una parte de la jugosa y prometedora oportunidad internacional. By then, Colombia became the second South American country to fully legalize medical cannabis production and commercialization.
Pronto nos dimos cuenta, una vez se expidió el infame Decreto 613 de 2018, de que el mercado del cannabis medicinal venía cargado de restricciones tan estrictas que dejaban a cualquiera con las cejas arriba en incredulidad. La confusión alrededor de las cuotas de THC, los requisitos enredados para trabajar con cultivadores rurales y, sobre todo, la prohibición absoluta de vender flor seca con THC, generaron preocupación en los inversionistas internacionales.
Hoy, casi diez años después, los empresarios han navegado todo tipo de desafíos: desde entender cómo renovar licencias, hasta enfrentar bancarrotas dolorosas en distintas jurisdicciones. La noticia de que ahora se legaliza la venta de flor de cannabis medicinal, pendiente de reglamentación adicional, llega como un soplo de aire fresco. Pero, ¿será demasiado tarde para que la industria colombiana, alguna vez floreciente y llena de esperanza, cambie nuestra historia con las sustancias controladas?
En CLE no somos ajenos al cannabis medicinal: nuestras fundadoras han asesorado a múltiples clientes desde que se aprobó la legalización, y Juliana incluso enfrentó el reto de ser la primera exportadora de flor seca hacia Estados Unidos desde Medellín. Hoy miramos atrás y reflexionamos sobre las consecuencias reales que este cambio regulatorio implica para pacientes e inversionistas internacionales (y sí, también presumimos un poco al recordar cuando Juliana fue citada por CNN).)
Lo Bueno: El acceso de los pacientes como un mercado totalmente nuevo
La mejor parte de ver la legalización de la flor seca es que nos recuerda por qué elegimos trabajar en este sector: para ayudar a los pacientes y también ayudarnos a nosotros mismos. ¿Quién puede olvidar la legendaria historia de Charlotte’s Web y cómo toda una industria descubrió que esta planta mágica no solo podía traer alivio a adultos estresados y ocupados, sino también salvar la vida de niños que sufrían incontables convulsiones diarias?
Incluso si son pocos los pacientes que pueden acceder a tratamientos con cannabis, y aun si son pocos los médicos dispuestos a prescribirlo, mejorar el acceso a la salud en un país con un sistema robusto ya es una victoria. Recordemos que médicos, emprendedores e incluso abogados que apoyan la legalización llevan casi una década empujando y sus voces, tarde o temprano, serían escuchadas.
Y por supuesto, no olvidaríamos a los productores locales, los verdaderos héroes detrás de escena. Exportar una sustancia controlada y cumplir con requisitos tan costosos y complejos como el temido EU-GMP hizo que muchos de nosotros tuviéramos que dejar sueños atrás con el corazón hecho trizas. La posibilidad de vender flores de alta calidad en farmacias colombianas quizá no genere los miles de millones esperados originalmente, pero sí abre la puerta para que los productores compitan en el mercado local.Tener flujo de caja positivo ahora está más cerca que nunca.
Lo Malo: ¿Llegó un poco tarde?
En 2018, las empresas de cannabis medicinal que llegaban al escenario colombiano solían organizar fiestas lujosas en Cartagena, aprovechando sus aparentemente ilimitados presupuestos de marketing. Pero pocos años después, vimos la caída de los grandes jugadores, víctimas de su propio crecimiento acelerado y de las falsas promesas de lograr flor de grado médico europeo por casi nada.
Años más tarde, y después de pagar por licencias de cultivo, fabricación e incluso semillas, los productores locales están exhaustos. Levantar capital tantos años ha desgastado a todos: desde pequeños emprendedores que solicitaron créditos estatales, hasta compañías públicas cuyo valor en bolsa es inferior a centavos en el Toronto Venture Stock Exchange. Además, el Decreto 1138 de 2025 permite “licencias exprés”, una disposición que muchos productores licenciados han tomado como un ataque personal tras tanto esfuerzo previo.
Nuestra esperanza es que este decreto genere más interés en Colombia, y varios de nuestros aliados ya nos han confirmado que así es. Pero aún nos preguntamos si queda esperanza para las empresas de cannabis medicinal que lo han apostado todo a esta única planta.
Lo feo: Caminando sobre una cuerda floja
La belleza de la regulación del cannabis medicinal está en leer entre líneas. Tomemos el caso de Estados Unidos: una interpretación abierta del Farm Bill de 2018 permitió que varios estados comercializaran productos con menos de 0.3% de delta-9 THC, lo cual dejó una lección clara: mantener genéticas bajas en THC puede ser la clave para acceder al mayor mercado de consumo en el mundo.
Sin embargo, aún no tenemos idea de cómo las autoridades colombianas planean reglamentar la venta de flor seca en farmacias locales. Hasta ahora, tenemos tres pistas:
- El ICA será quien expida los permisos de venta: anticipamos un enfoque fuerte en requisitos fitosanitarios por la naturaleza de la entidad.
- Los Ministerios de Salud, Justicia y Agricultura tienen cinco meses para expedir regulación específica: esperamos una normativa estructurada y escalonada que encaje con el sistema actual de licencias.
- Algunas farmacias podrán vender flor de cannabis medicinal y otras no, pero todavía no hay claridad sobre requisitos ni costos adicionales.
Elegimos intentar leer el futuro, pero la verdad es que aún faltan elementos clave del Decreto 1138 de 2025 antes de poder afirmar que no estamos caminando sobre una cuerda floja. Por otro lado, la incertidumbre también puede generar grandes inversiones y lecciones de vida. Así que quizá lo “feo” le gane a la certeza, y tal vez sea el momento perfecto para invertir en el sector del cannabis en Colombia.
Entonces, en últimas, ¿qué significa realmente el Decreto 1138 de 2025?
Como sus abogados de confianza, significa que estamos listos para guiar su inversión local de la A a la Z. Como emprendedores, abróchense los cinturones: este podría ser el primer paso hacia el sueño de la legalización total.
¡Estamos encantados de escuchar tus opiniones, debatir, conversar o simplemente ponernos al día!